Comienza con una oración
Busca el silencio y la apertura ante Dios. El discernimiento misionero no comienza con planes, sino con la escucha.
- San Alfonso
Busca el silencio y la apertura ante Dios. El discernimiento misionero no comienza con planes, sino con la escucha.
Presta atención a los abandonados, a los que sufren, a los pobres y a quienes anhelan esperanza. La misión nace de la compasión.
Reflexiona sobre los talentos, las pasiones y las convicciones que Dios ha puesto en ti. Pregúntate dónde se cruzan tu alegría más profunda y la necesidad más profunda del mundo.
La misión rara vez se descubre por uno mismo. Busca sabiduría a través de directores espirituales, mentores, compañeros y comunidades de fe.
Fíjate en los momentos en los que sientes paz, valentía, generosidad y amor duradero. Una misión auténtica suele traer consigo tanto desafíos como una profunda claridad interior.
Pasa tiempo entre quienes son olvidados o excluidos. El discernimiento misionero se vuelve más claro a través de la presencia, no de la distancia.

Como Redentoristas, sabemos que los cambios son constantes porque debemos adaptarnos a nuestras circunstancias pastorales. Los Redentoristas son asignados por sus superiores religiosos para servir donde más se les necesita: en parroquias, misiones, retiros, escuelas o comunidades. A diferencia de muchas personas que permanecen de manera permanente en una sola parroquia o ciudad, los redentoristas suelen hacer un voto de obediencia, por lo que pueden ser reasignados regularmente de acuerdo con las necesidades de la congregación y de la Iglesia.

La Congregación del Santísimo Redentor suele estar abierta a las experiencias multiculturales, ya que su misión es global y se centra en servir a personas de diversos orígenes, especialmente a los pobres, los abandonados y los marginados. Por ello, muchos redentoristas se sienten cómodos cruzando las fronteras culturales y aprendiendo de diferentes comunidades, en lugar de quedarse anclados en un solo entorno cultural.
